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Cuando no sabes cómo expresar lo que sientes

hace 20 horas
7 min de lectura
Cuaderno abierto con distintas emociones representadas como pensamientos confusos que se transforman en comprensión y expresión.
Antes de encontrar las palabras, a veces necesitamos detenernos a comprender lo que estamos sintiendo.

🌿 Cuando las palabras no alcanzan


¿Alguna vez alguien te ha preguntado qué te pasa y has respondido “no sé”, aunque por dentro sabes perfectamente que algo está pasando?


Quizás estás molesta/o, pero no sabes exactamente por qué. O tienes una conversación pendiente y llevas horas pensando qué decir, pero ninguna frase parece expresar realmente lo que sientes.


A veces intentamos explicarnos y terminamos diciendo cosas como “no sé cómo explicarlo”, “no encuentro las palabras” o simplemente “déjame pensarlo”.

Puede resultar frustrante, sobre todo cuando la otra persona espera una respuesta. Pero quizás hay algo importante que solemos pasar por alto: para comunicar lo que sentimos, primero necesitamos comprenderlo nosotros mismos.


Y eso no siempre ocurre inmediatamente.



Expresar lo que sientes no siempre empieza hablando


Solemos pensar que comunicar bien consiste principalmente en encontrar las palabras adecuadas. Sin embargo, hay un paso anterior que a veces olvidamos.

Antes de preguntarnos “¿cómo se lo digo?”, quizás necesitamos preguntarnos “¿qué es exactamente lo que quiero decir?”.


Imagina una situación sencilla. Alguien hace un comentario que te incomoda. Sabes inmediatamente que no te gustó, pero ¿qué sentiste realmente? Quizás fue enojo, vergüenza o decepción. Tal vez te sentiste poco valorada/o, sentiste que no estaban tomando en cuenta tu opinión o ese comentario simplemente tocó algo que venías acumulando desde antes.


Decir “me molestó” puede ser completamente cierto, pero detrás de esa molestia puede haber mucha más información.


Y cuanto mejor entendemos esa información, más posibilidades tenemos de comunicarla con claridad.



A veces sentimos primero y entendemos después


No todas nuestras emociones llegan acompañadas de una explicación.

Podemos sentir tensión en el cuerpo antes de reconocer que estamos nerviosos, estar irritables sin haber identificado todavía que estamos agotados o alejarnos de alguien antes de admitir que algo que hizo nos dolió.


También puede ocurrir que sintamos una incomodidad difícil de explicar durante varios días hasta que, de pronto, algo hace clic y pensamos: “Ah… esto era lo que me estaba pasando”.


Creo que todos hemos vivido alguna versión de ese momento.

Por eso quizás deberíamos permitirnos algo que no siempre hacemos: no tener una respuesta inmediata.


No saber explicar una emoción en el momento en que aparece no significa necesariamente que no sepamos comunicarnos. A veces simplemente significa que todavía estamos intentando comprenderla.



🌿 Tu cuerpo también puede darte algunas pistas


Cuando todavía no encontramos las palabras, muchas veces nuestro cuerpo ya está reaccionando. Podemos notar tensión en los hombros, presión en el pecho, un nudo en el estómago, inquietud, ganas de llorar, cansancio o simplemente la necesidad de alejarnos por un momento.


Esto no significa que cada sensación física tenga necesariamente una explicación emocional. Nuestro cuerpo puede reaccionar de determinada manera por muchas razones.


Pero sí podemos utilizar esas señales como una invitación a observarnos.

En lugar de ignorar inmediatamente lo que estamos sintiendo, podríamos preguntarnos:


¿Qué estaba pasando justo antes de empezar a sentirme así?

A veces esa pregunta entrega más información que intentar obligarnos a encontrar rápidamente una explicación.



¿Por qué puede costarnos tanto expresar lo que sentimos?


No existe una única razón.


En ocasiones estamos viviendo demasiadas cosas al mismo tiempo y cuesta separar una emoción de otra. También puede ocurrir que nos hayamos acostumbrado a prestar mucha atención a lo que necesitan los demás y bastante menos a lo que nos ocurre a nosotros.


Quizás incluso llevamos años respondiendo automáticamente “estoy bien” cuando alguien pregunta cómo estamos, aunque la respuesta real sea bastante más compleja.


También hay emociones que nos resultan más fáciles de reconocer y expresar que otras. Para algunas personas puede ser relativamente sencillo decir “estoy enojada/o”, pero mucho más difícil reconocer “me sentí insegura/o”, “me dolió”, “necesitaba sentirme considerada/o” o “me dio miedo que pensaras eso de mí”.


Estas últimas expresiones muestran algo de nosotros y, precisamente por eso, pueden hacernos sentir más vulnerables.


Esa vulnerabilidad también puede estar relacionada con la confianza que tenemos al momento de expresarnos. En Cómo la autoestima afecta tu comunicación: Mejora tu confianza y habilidades asertivas profundizo precisamente en cómo la percepción que tenemos de nosotros mismos puede influir en nuestra manera de comunicarnos.


Entonces aparece una paradoja: queremos que la otra persona comprenda lo que nos ocurre, pero nosotros todavía estamos intentando entenderlo.



🌿 Antes de explicarte, prueba comprenderte


La próxima vez que tengas algo dando vueltas en tu cabeza y no encuentres cómo explicarlo, quizás no necesites empezar pensando inmediatamente en lo que vas a decir.



Hilos de distintos colores que pasan de estar enredados a separarse, representando el proceso de comprender y ordenar las emociones.
Comprender lo que sentimos no significa tener todas las respuestas, sino empezar a distinguir qué hay detrás de esa primera reacción.

Puedes detenerte un momento y hacerte algunas preguntas:


  • ¿Qué ocurrió? Intenta describir la situación sin interpretarla todavía.

  • ¿Qué sentí cuando ocurrió? No necesitas encontrar la palabra perfecta; puedes empezar aproximándote.

  • ¿Qué fue exactamente lo que me incomodó, dolió o preocupó? Quizás no fue únicamente lo que ocurrió, sino lo que significó para ti.

  • ¿Qué habría necesitado en ese momento? Tal vez ser escuchada/o, sentirte respetada/o, recibir apoyo o simplemente tener un poco de espacio.

  • ¿Qué quiero que la otra persona comprenda?


Esta última pregunta me parece especialmente importante porque nos ayuda a distinguir entre todo lo que está ocurriendo dentro de nosotros y aquello que realmente queremos comunicar. Y aun cuando logramos hacerlo, puede aparecer otra dificultad: sentir que la otra persona no nos está escuchando o comprendiendo. Sobre eso hablo con más profundidad en ¿Por qué siento que nadie me escucha?



Cuando hablar no funciona, prueba escribir


Hay momentos en los que hablar inmediatamente puede resultar difícil. En esos casos, escribir puede ayudarnos a ordenar lo que estamos sintiendo.


No necesitas escribir bonito, organizar las ideas ni pensar en quién podría leerlo. De hecho, nadie tiene que hacerlo.


Puedes empezar simplemente completando una frase como “Lo que realmente me molestó fue…” y continuar escribiendo sin corregirte. También puedes probar con “Si pudiera decir exactamente lo que estoy sintiendo, diría…” o incluso “Pensé que estaba enojada/o, pero quizás en realidad…”.


Lo interesante de escribir de esta manera es que disminuye un poco la presión de encontrar inmediatamente la frase correcta.


A veces empezamos escribiendo una cosa y terminamos descubriendo otra.



🌿 También puedes intentar representarlo


Puede sonar extraño si hace años que no dibujas, pero no se trata de hacer algo bonito ni de demostrar ninguna habilidad.


Imagina simplemente que tuvieras que representar lo que estás sintiendo utilizando formas, líneas, colores, flechas o algunas palabras sueltas. ¿Cómo se vería?


Quizás aparecerían muchas líneas que se cruzan, un círculo pequeño rodeado de cosas enormes, una página completamente llena o, por el contrario, casi vacía.


No necesitamos interpretar psicológicamente lo que dibujamos. La idea es mucho más sencilla: sacar por un momento algo que tenemos dentro y poder observarlo desde fuera.


A veces, al verlo delante de nosotros, empiezan a aparecer palabras que antes no encontrábamos.



No necesitas comprenderlo todo para poder hablar


Tampoco quiero llevar esta idea al extremo contrario.

No necesitamos analizar perfectamente cada emoción antes de tener una conversación.

Esperar hasta comprender absolutamente todo podría convertirse, incluso, en otra forma de postergar aquello que necesitamos decir.


También podemos ser honestos respecto de nuestra propia confusión.

Podemos decir algo como: “Todavía estoy intentando entender lo que me pasa, pero sé que esto me afectó”. O pedir hablarlo con más calma porque aún no sabemos bien cómo explicarlo. Incluso decir “necesito pensarlo un poco antes de responderte” puede ser suficiente.


Eso también es comunicación.

Y, en determinadas situaciones, puede resultar mucho más honesto que improvisar una explicación simplemente porque sentimos que tenemos que responder inmediatamente.



🌿 Un pequeño ejercicio: de la sensación a las palabras


Si últimamente hay algo que te cuesta expresar, toma una hoja y divídela en cuatro partes.


No necesitas dedicarle demasiado tiempo; la idea es simplemente ayudarte a ordenar lo que tienes en la cabeza.


1. Lo que ocurrió. Describe los hechos de la manera más sencilla posible.

2. Lo que sentí. Escribe las emociones o sensaciones que aparezcan, incluso si algunas parecen contradictorias.

3. Lo que necesitaba. Antes de pensar en lo que la otra persona debería haber hecho, pregúntate qué necesitabas tú en ese momento.

4. Lo que me gustaría poder decir. Intenta transformar lo anterior en una o dos frases. No tienen que ser perfectas; solo tienen que acercarse un poco más a lo que realmente quieres expresar.


Quizás comenzaste pensando: “Estoy enojada/o contigo”, pero después de hacer el ejercicio descubres que lo que realmente quieres decir se parece más a: “Cuando ocurrió eso sentí que mi opinión no estaba siendo considerada y me gustaría poder hablarlo contigo”.


No siempre llegaremos a una conclusión tan clara, y tampoco es necesario.

Pero a veces comprender un poco mejor lo que sentimos cambia completamente la forma en que lo comunicamos.



🌿 Una pregunta para ti


Piensa en alguna conversación reciente en la que hayas sentido que no lograste explicar bien lo que te pasaba.


Si pudieras volver a ese momento sabiendo lo que sabes ahora, ¿dirías exactamente lo mismo?


Si te nace compartirlo, puedes dejar tu reflexión en los comentarios.



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🌿 Un paso más allá


Encontrar las palabras adecuadas puede ayudarnos a comunicarnos mejor, pero la comunicación efectiva va mucho más allá de elegir una frase correcta.


También implica aprender a escuchar, expresar nuestras necesidades, manejar desacuerdos, reconocer nuestras emociones y comprender cómo nuestra manera de comunicarnos influye en las relaciones que construimos.


Y todo eso se puede aprender, nunca es tarde cuando se quiere aprender y que más importante que tener una guía de cómo aprender a comunicarte mejor, a veces, uno cree saberlo todo o cree que ya no hay nada más que hacer y no necesariamente tiene que ser así sobretodo si hay algo dentro de ti que te dice y quiere intentar al menos...ser mejor, no es magia, pero si un gran comienzo.


Si quieres profundizar en este camino, en mi ebook El poder de la comunicación efectiva encontrarás herramientas y ejercicios para desarrollar una forma más consciente, clara y saludable de comunicarte.



Portada del ebook El poder de la comunicación efectiva de Marisol Edelai, presentada en una tablet sobre una mesa.
Una guía práctica para comunicarte con más claridad, seguridad y confianza.


Marisol

Autora y creadora de Aprende Avanza Evoluciona

La claridad también es una forma de amor propio.



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